Lo terrible del vídeo casi no se vé. La pasividad del dirigente Irakí ante una explosión tan cercana nos revela mucho más que tantos y tantos coches ardiendo día tras día en las calles de Bagdad...la expresión de su rostro parece más un picor inoportuno que un pepino en toda regla...lo que digo, terrible costumbrismo a la violencia...
Trsite es tambien pretender combencer a los paisanos de Irak de que todo esta mejor ahora, se alian masibamente con la insurgencia, me parece tan dictadura la de ahora como la de antes por muy democratica que parezca :(
Lo que más me ha llamado la atención de tu blog es el contraste entre el nombre y lo que expones. La primera vez pensé que era el blog de algun chicuelo, luego al verlo, me di cuenta que valía la pena. y por acá me tienes y tienes mi apoyo.
No quiero ver el video, me pone enfermo ver que las guerras son el pan de cada día, por desgracia. Y no es que sienta indiferencia, y que lo siento en lomás profundo de mi. Un saludo y un voto.
Afortunadamente, la dignidad camina también a unos metros de donde estallan las bombas... y esa suele ser más peligrosa... para algunos. Saludos. Comenzando la despedida de los 20minutos El príncipe rana está en La Otra Chilanga.
madre mìa!!. El Maliki ese si que lo lleva claro. El Secretario de la ONU a partir de ahi no dejarìa de ver la hora contando los minutos que le quedaban para estar en Irak. Cuanta locura . Esto de las guerras si que me tiene harto. Saludos
triste tema el de las guerras , por eso digo yo "haz el amor y no la guerra" como podríamos hacerselo saber a ellos ,si lo hicieran mas pensarian de otra manera verdad ?? una pena , miedo me dan con esto de la represion a Iran
Pero es curioso ver como nos quejamos y no hacemos mucho, hay que procurar proponer y hacer un poco más empezando por nuestros propios países, todo eso que expones alguien debe ponerle un alto ¿pero quién?
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. (Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.)